Él señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no seran enaltecidos.” Salmos 66:7 

La palabra de Dios informa nuestra fe ¡Cómo necesitamos la perspectiva de Dios! Si solo interpretáramos los eventos de la vida a partir de lo que observamos físicamente, fácilmente podríamos perder la esperanza. A través de las Escrituras, por otro lado, Dios nos da muchas razones para estar llenos de esperanza, incluso en tiempos de agitación entre las naciones.

Primero, ¡Dios gobierna para siempre! Aunque los líderes poderosos de las naciones, los líderes empresariales adinerados y los íconos culturales pueden parecer intimidatorios e invencibles con su influencia y posición, su tiempo es muy limitado. Dios es el Rey eterno. Dios es la fuente de todo poder. Su poder no se niega solo porque muchos se rehúsan a inclinarse ante Él.

Segundo, Dios ve las naciones. La palabra “atalayan” se traduce de una palabra hebrea que da la idea de “inclinarse hacia adelante”. Entonces, la imagen es Dios inclinado hacia adelante para ver todo lo que está sucediendo. Él no es ignorante de los eventos mundiales. Él ve la injusticia, la corrupción y la supresión en la que participan los líderes de muchas naciones.

Tercero, una palabra de advertencia es dada a los rebeldes. Si bien puede parecer que los que están en el poder no rinden cuentas a nadie, ese no es el caso. Todos los seres humanos, incluidos aquellos en posiciones de poder, son responsables ante Dios Todopoderoso. Él establece reyes y Él quita reyes. Él no permitirá que el mal prospere para siempre. Un día, cuando Cristo regrese, Él hará todo lo incorrecto correcto y traerá juicio justo.

Sí, Dios ve las naciones. Él observa el daño a la humanidad y las consecuencias del pecado que plagan a las naciones. Pero, más que solo observarlo, Dios el Hijo en realidad vino a este mundo roto. Él vino a redimir a los seres humanos pecaminosos por su muerte sacrificial en la Cruz. Él resucitó como vencedor del pecado y la muerte. ¡Hay esperanza en un mundo caído para aquellos que confían en Cristo! Esperanza porque Dios es soberano y justo. Esperanza porque Él ve todas las cosas. Y esperanza porque Él mismo vino a salvar a los pecadores.